Hoy más que nunca se necesita al Estado presente

, la directora de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía, Mercedes D’Alessandro, destacó el rol de Estado como «servidor de los y las trabajadoras» ante la emergencia sanitaria que vive el país por el avance del coronavirus, y se refirió al impacto que tiene la cuarentena en la desigualdad de género.

Además, la economista afirmó que «no existe la dicotomía entre la salud y la economía» y que el COVID «dejó expuesta la desigualdad a nivel mundial».

EPD: ¿Cómo impacta la cuarentena en la desigualdad de género?

MD: El impacto se ve de muchas formas. Una de ellas es en los cuidados. La economía feminista puso hace tiempo sobre la mesa que uno de los grandes problemas que hacen a la desigualdad de género, a la brecha salarial, a que las mujeres no accedan a posiciones de poder, es una asimetría en el reparto de las tareas domésticas y de cuidados no remunerados. Esto es, una asimetría en las tareas de lavado, planchado, cuidado de niños y niñas en el hogar.

En estos momentos de cuarentena eso está más a la vista que nunca, fijate que cuando empezó esta situación previo incluso a la cuarentena obligatoria lo primero que se hizo fue suspender las clases, y ello implica que gran parte de las mujeres no pueda ir a trabajar al tener a los chicos en sus casas. Y digo las mujeres, porque la distribución de tareas domésticas recae centralmente sobre las mujeres: se calcula que ellas dedican tres veces más tiempo a este tipo de tareas que los hombres, con lo cual, el hecho de que no haya clases implica que las tareas de cuidado se verán incrementadas y van a ser cubiertas mayormente por las mujeres.

Además, cuando miramos de qué trabajan las mujeres, encontramos que trabajan mayormente en el servicio doméstico, y les siguen ser maestras y enfermeras. Fijate que ser enfermera hoy también forma parte de los servicios sociales de cuidado, son cuidados ampliados sobre la población. Hoy, en tiempos de pandemia, las enfermeras son esenciales, y 8 de cada 10 enfermeras son mujeres.

También fijate que impactó mucho en las empleadas domésticas, donde predomina el empleo informal, y son las trabajadoras más precarizadas y ganan los salarios más bajos de toda la economía.

En definitiva, las brechas de género impactan de muchísimas formas, porque es sobre las mujeres que recaen más asimétricamente los cuidados, impacta porque son las trabajadoras más pobres y precarias y hoy están sufriendo las consecuencias de no poder salir a trabajar, impacta porque las enfermeras, mayormente mujeres, están en la primera línea de combate contra el coronavirus en los hospitales públicos.

 Hace poco mencionabas que transitamos una crisis de los cuidados, ¿en qué consiste?

Cuando hablamos de la crisis de los cuidados, justamente, hablamos de esto, de trabajos precarios, de trabajos que no están bien pagos, de trabajos que no son valorados socialmente. Creo que uno de los aprendizajes sociales que nos tenemos que llevar de esta crisis es el rol fundamental que tienen las tareas de cuidado en nuestra sociedad.

Hay algo interesante, gran parte de los debates sobre el coronavirus fueron planteados en términos de economía versus salud, cuando en realidad nosotros, desde una perspectiva feminista, creemos que la salud es por supuesto parte de la economía, no hay tal dicotomía, y justamente ese es uno de los grandes debates, cómo hacemos para que la vida sea sostenible, cómo hacemos que las cuestiones que son realmente importantes y que afectan directamente la vida de las personas estén en el foco de nuestras preocupaciones, por sobre las ganancias financieras, especulativas.

¿Qué tipo de respuestas desde el Estado se puede dar frente a esta crisis de los cuidados?

El Estado está tomando nota de esta situación. Y de hecho, antes de que empiece la cuarentena lo primero que se hizo fue suspender las clases, y como ello implica que son las mujeres las que se quedan cuidando a niños y niñas mayoritariamente, el Estado ofreció una licencia de cuidados para varones y mujeres que tienen niños y niñas a cargo. Así que de alguna manera, empezó a tomar nota de que allí había algún inconveniente. También desde el Estado se ofreció el Ingreso Familiar de Emergencia, el IFE.

 ¿En qué consiste el IFE?

El Ingreso Familiar de Emergencia es un bono de emergencia de 10 mil pesos que se entregará ahora, en abril, por única vez, aunque está en la mesa de debate si se va a tener que hacer una nueva edición, dada la extensión de la cuarentena.

Esta medida surge ante la cuarentena dispuesta por el gobierno. Ante la solicitud de que no salgamos de nuestras casas, lógicamente, para mucha gente implica perder su fuente de ingresos. Sabemos que el IFE no es una solución completa, sino un paliativo que de alguna manera da ingresos para poder sobrellevar y subsistir ante la emergencia.

¿A quién está destinado el IFE y cómo aborda la desigualdad de género?

El IFE fue pensado en cierta forma como un programa destinado a personas que no están cubiertas por otras políticas públicas. Se trata de una medida que va destinada al trabajo informal, que es casi un 40%, y en la economía informal hay mayoría de mujeres. Intenta llegar también a trabajadores sin hijos que no reciben AUH, monotributistas de categorías bajas que dejaron de facturar. Se anotaron casi 12 millones de personas, lo que es un alerta sobre la gravedad de la situación. Y lo que nos pone en alerta también para seguir trabajando en respuestas efectivas. Además, el IFE está destinado a las trabajadoras domésticas, que como decía antes, son las más precarizadas y más pobres de la economía. Esta herramienta del IFE la implementamos porque entendimos que aún aquellos sectores de trabajadoras domésticas que están dentro del sector formal (que se les reconoce algunas horas como formales), en el contexto de la pandemia y de no poder salir de sus casas, iban a perder gran parte de sus ingresos.

En la Argentina tenemos una cobertura bastante grande de las familias en materia social, con la Asignación Universal por Hijo, la Asignación por Embarazo, hay también una gran cantidad de planes sociales que forman parte de una estrategia de mejorar la calidad de vida y la inserción laboral de las personas, en materia jubilatoria también la cobertura es de casi el 100%, en fin, hay distintas herramientas que el Estado tiene a su alcance para aportar un refuerzo. El IFE surge entonces ante la existencia de una porción de la población que estaba fuera del paraguas del Estado buscando darles resguardo.

Empezar por los últimos, como dijo Alberto en los inicios de la gestión

Efectivamente. A ver, nosotros entendemos que obviamente, producto de la pandemia y de las medidas de aislamiento social, hay un montón de negocios y un montón de personas que no pueden seguir trabajando, y esto no es solamente, por supuesto, en los hogares más vulnerables, sino también en la clase media y en los sectores de medianos y altos ingresos. Esto es un problema general.

El Gobierno está tomando medidas para los distintos bloques, tanto para las empresas como para las personas, para los y las trabajadores, y de a poco también se va aprendiendo y se va mejorando y se va ampliando el sistema.

Por supuesto que la premisa ha sido desde el principio empezar por los últimos. Estamos hablando de la Argentina. No podemos dejar de pensar que tenemos más de un tercio de la población bajo la línea de pobreza, que tenemos más de la mitad de los niños y niñas y adolescentes debajo de la línea de pobreza. Entonces, cuando empezamos por ahí no es por una cuestión de capricho o por una cuestión de preferencia o de lo que sea, sino por una cuestión de necesidad. Estamos hablando de la necesidad de la supervivencia en poblaciones que realmente han sido muy golpeadas en los últimos años y que esto podría haber sido también arrojarlas definitivamente a la indigencia.

La crisis del COVID dejó expuesto a nivel mundial la desigualdad, y ante esa desigualdad la respuesta viene siendo, en todos lados, más Estado.

Hay consenso en que el Estado es un actor fundamental en esta crisis

Hoy más que nunca se nota la necesidad del Estado y de un Estado al servicio de las necesidades de los y las trabajadoras.

Me parece importante señalar que desde el Ministerio de Economía y desde el Estado en general, tenemos en nuestro tablero de análisis, digamos, las distintas formas en la que esta pandemia está afectando a la producción, a la circulación de productos, que estamos realmente sin parar todos los días trabajando en dar respuesta a esta situación que también quema todos los libros con los que estudiamos los y las economistas.

En el equipo de economía prestamos mucha atención a lo que pasa a nivel internacional, haciendo un seguimiento muy día a día, minuto a minuto, diría yo, de lo que pasa en otros países de los cuales podemos sacar enseñanzas, de donde podemos sacar inspiración, por decirlo, compartiendo información, participando en debates con otras economías, con consultoras, con diversos sectores, desde movimientos sociales hasta grandes empresas, para entender mejor cuál es el problema y para buscarle soluciones a esta situación.

Viviste hasta hace poco en Estados Unidos, ¿qué pensás sobre el desborde sanitario por el que transitan?

Bueno, yo me vine de Estados Unidos hace muy poquito, llegué el 3 de enero a Buenos Aires después de seis años de estar viviendo en Nueva York y desde mi cuenta de Twitter y viviendo allá mencioné más de una vez lo que es el sistema de salud estadounidense, aún para quienes, como yo en ese momento teníamos una prepaga, realmente ir al médico es una lotería. Entrás y no sabés con qué cuenta vas a salir o cuánto va a ser el copago. Esto hoy realmente está generando un montón de problemas para un montón de gente que no quiere ir al médico directamente porque no sabe si va a poder pagar el diagnóstico y tratamiento que le den. La gente entra y sale con una cuenta abultada e impagable. Por otra parte, creo que las medidas que tomó el gobierno de Estados Unidos fueron tardías y el virus, así, se expandió muchísimo.

Ahora que yo hablo con amigos míos que están allá, me dicen que no están nada bien, en general el trabajo es muy precario para la juventud. Tengo un contexto de amigos muy jóvenes que están realmente muy expuestos. Es cuando más se ve que la precariedad de nuestras vidas nos expone muy fuertemente ante este tipo de shocks inesperados.

Creo que lo que tiene a favor Estados Unidos hoy es que es una máquina de gastar plata. Donald Trump inyectó billones de dólares a la economía para paliar esta crisis, pero aún así el desastre humanitario, la crisis humanitaria que estamos viendo es una cosa impactante.

En ese sentido, yo celebro y siempre celebré el sistema de salud y de educación pública que tenemos en la Argentina, que son cosas de las que cuando una vive afuera, y más en un país como Estados Unidos, que tiene un montón de cosas lindas e interesantes y que de hecho las hemos consumido toda la vida viendo las películas que tanto nos gustan, lo cierto es que en educación, en salud, tienen falencias muy grandes, y es lo que hace que sea una sociedad tan desigual.

 ¿Cómo transitás la cuarentena siendo funcionaria? Imagino que debe ser desgastante trabajar en estas condiciones. Al presidente, por ejemplo, se lo nota muy cansado cuando da conferencias de prensa.

Tratamos de evitar las reuniones presenciales, pero realmente hay veces que se hace necesario. Dentro del equipo del Ministerio Economía, formamos un grupo que está trabajando específicamente en el tema de la crisis desatada por la pandemia. Y dentro de ese grupo tenemos sub-grupos también temáticos, en donde vamos haciendo un seguimiento de las políticas que estamos desarrollando mucho más de cerca y bueno, tenemos reuniones en las cuales hacemos la puesta en común.

En mi caso particular, también estoy haciendo como enlace con otros sectores del gobierno para el seguimiento de algunos programas en particular, como es el caso del IFE, y eso también me lleva a veces a tener algunas reuniones que son presenciales en la Casa Rosada o en algún otro ministerio.

Creo que somos muchos y muchas los que estamos hoy trabajando sin parar, sin fines de semana, a full. Así como lo ven Alberto, ojeroso y durmiendo poco, creo que somos muchos los que estamos en esta situación hoy y lo estamos haciendo porque sentimos un compromiso muy grande con esta situación y estamos trabajando muchísimo en dar respuestas para aliviar la situación de la crisis. Para que te des una idea, volví de Nueva York el 3 de enero, con una valija con ropa de verano, total, pensé, en marzo vuelvo a buscar más cosas. Y acá estoy, con la misma valija con ropa de verano con la que llegué

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