Entrevista en Página 12

La política económica no puede seguir pensándose sin incluir la perspectiva de género. Existe un desafió enorme para cerrar la brecha económica entre las mujeres y los hombres”. Esta es la principal apuesta de la titular de la Dirección de Economía, Igualdad y Género del Palacio de Hacienda, Mercedes D´Alessandro. La funcionaria es doctora en Economía de la Universidad de Buenos Aires y en los últimos años vivió en Nueva York a cargo de una organización enfocada en la reivindicación de derechos económicos de las mujeres. Su libro «Economía Feminista» fue editado también en España, México y Colombia. Este lunes encabeza junto con el ministro de Economía, Martín Guzmán, la presentación formal de su área de gestión.

-¿Hay algún antecedente de una dirección de economía y género?

-Es una novedad en el país, pero también en Latinoamérica. La creación de esta dirección es algo fundacional y una gran responsabilidad por delante. Ocurre en el marco de un Gobierno que toma los reclamos y debates feministas que se desarrollan en las calles y se expresan en el «Ni una menos», en el reclamo por el aborto legal y en el paro internacional de las mujeres. La dirección refleja que lo que se manifiesta en las calles llega al corazón del Estado.
-¿Cuál es la situación en la que empiezan?
-Existe un diagnóstico compartido de que las mujeres se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad respecto a los hombres. Una de las cosas más simples de observar es que las mujeres tienen mayores problemas para insertarse en el mercado laboral debido a los roles de género. Esto se debe a que las mujeres dedican más tiempo a las tareas de lavar, planchar, cocinar, cuidar a niños pequeños. Esto limita el tiempo que pueden ofrecer al mercado laboral y provoca que accedan a puestos de trabajo más flexibles y precarios. También una mayor dificultad para ascender en las estructuras y lograr cargos jerárquicos. Esto nos hace ver que las mujeres son más pobres. Las mujeres ganan 29 por ciento menos que los varones y tienen mayores tasas de desocupación. El desempleo en las mujeres de menos de 29 años es 23 por ciento. Está asociado al tema de la maternidad. Va a tener hijos y no va a rendir en el trabajo.
-¿En qué sectores se observa mayor vulnerabilidad?
La salida laboral más común de las mujeres es servicio doméstico, maestras o enfermeras. Cuatro de cada 10 mujeres trabajan en estos sectores. La principal ocupación es servicio doméstico. Se trata del rubro que peor paga en la economía y el que tiene las peores condiciones laborales. El 72 por ciento de las mujeres que trabaja en este sector no percibe descuento jubilatorio (trabaja en negro) y tienen un salario promedio de 8167 pesos (la mitad que el salario mínimo, vital y móvil). Son las trabajadoras remuneradas más vulnerables de toda la economía.
-¿Qué medidas deben encararse?
-Uno de los antecedentes interesantes es el de la Asignación Universal por Hijo. Es una política económica que tiene incluida la perspectiva de género. El 95 por ciento de los titulares de este derecho son mujeres. La AUH les permite tener un ingreso propio y no depender del ingreso de un varón sobre todo en los hogares donde hay casos de violencia. Poder contar con algo de independencia económica es elemental. La advertencia es que estas medidas no deben utilizarse para agravar la situación de vulnerabilidad. Es el ejemplo del macrismo en los últimos años cuando empezó a ofrecer créditos de la Anses a tasas de más del 55 por ciento a beneficiarios de la AUH. El resultado es que más de 1,9 millones de mujeres tienen ahora una deuda asfixiante (cinco veces lo que reciben por una asignación universal).
-¿El financiamiento accesible tiene que ser una prioridad?
-El acceso al crédito tiene que ser inclusivo. El caso de la Anses es coyuntural pero muestra lo que no debe hacerse. Ahora se suspendieron por tres meses los pagos de las cuotas a las beneficiarias de la AUH y se buscará una solución. Pero hacia adelante hay que pensar políticas serias y que a su vez rompan los estereotipos del crédito para las mujeres. Esta idea que los bancos y el sistema financiero muestran en sus publicidades sobre las mujeres gastadoras que compran zapatos o ropa cara en cuotas no es la realidad de las argentinas. El crédito muchas veces es para comprar comida y llenar la heladera. Estamos articulando propuestas con la secretaría de Finanzas y otras áreas del Ministerio para encarar una agenda de inclusión financiera.
-¿Qué otras tareas importantes tiene la dirección?
-El Estado tiene un montón de información sobre la situación de las mujeres pero está dispersa y desordenada. Entonces ahora vamos a ordenar los indicadores para tenerlos como herramienta que nos permita hacer mejores políticas económicas y poder resolver problemas con perspectiva de género. La dirección tiene un mandato amplio y entre sus prioridades se encuentra poner en la agenda las brechas de género. Esto se logra produciendo informes, sensibilizando, generando actividades para que todas las áreas de Economia trabajen con esta perspectiva. La idea es que la dirección no esté a un costado haciendo cosas aisladas sino que participe codo a codo en todos los debates que se dan hoy. El ministro me sumó a reuniones con el FMI y los bonistas. Me siento en la mesa como una más de su equipo. Las iniciativas de nuestra dirección se trabajan en conjunto con el resto de las áreas del ministerio. No tenemos una agenda distinta sino que la hacemos con una perspectiva de género. Por eso hacemos el lanzamiento formal de esta dirección el lunes (por mañana) para poder mostrar lo que estamos haciendo.
-¿Cómo sigue este fenómeno de reivindicación de derechos?
-Lo que empezó con «Ni una menos» continuó con el debate por el aborto legal, seguro y gratuito. Y ahora el 8 de marzo con el cuarto paro internacional de las mujeres. Esto último puede pensarse como la parte económica de las reivindicaciones. Ni una menos es violencia machista. El reclamo por el aborto son derechos reproductivos y el paro son los derechos económicos. El fenómeno permitió transformar las discusiones políticas del país. El presidente tiene una agenda feminista y por eso creó un Ministerio de la Mujer, Género y Diversidad. Con ese compromiso contagió a otros varones. Todavía los ministros son en su mayoría hombres. Hubo solo 20 mujeres ministras en la historia y de eso solo una en Economía.
-¿La idea es empezar a cerrar esta brecha?
-Lo que está pasando en las calles y en el sector público fue un antes y después para la política argentina. El ministro Guzmán está muy comprometido. En las empresas a veces aparece lo de armar las comisiones de género para después no cambiar nada. Acá en la gestión es distinto. Se está llenando de mujeres muy capaces todas las áreas. Existe un grupo de mujeres gobernando. Hay un grupo de chat de más de 200 funcionarias. Hubo tres reuniones y vamos por la cuarta. Me gusta cerrar con la frase de Florentina Miranda: Cuando una mujer entra a la política le cambia la vida, cuando muchas mujeres entran a la política lo que cambia es la política.

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