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Paro Internacional de Mujeres: ¿ellas a marchar y ellos a lavar los platos?

En octubre, durante el primer “Paro Nacional de Mujeres”, una de las consignas generó un fuerte apoyo entre algunos e indignación entre otros: se pidió que los hombres no fueran a la marcha y, en caso de ir, que caminaran atrás y no tomaran ningún rol protagónico. El miércoles habrá otro “Paro de mujeres”, esta vez internacional, y el rol que deben ocupar los varones vuelve a ser un tema ríspido. No hay entre las agrupaciones feministas una postura homogénea: hay quienes creen que los varones deben parar y marchar junto a las mujeres y hay quienes creen que es importante que las mujeres salgan a la calle y los varones se queden en casa cuidando a los chicos, haciendo la comida, lavando los platos.

Hace cinco meses, los que se enojaron -varones y mujeres- escribieron en las redes comentarios del tipo: “nos excluyen, después se quejan del machismo”, “soy ciudadano, padre, pareja, hijo y ¿tengo un rol periférico en esta problemática?”, “soy maestra y tengo hijos varones adolescentes. Quiero que participen y tomen conciencia pero parece que no se puede”. Y plantearon que el feminismo había derivado en un movimiento “anti-hombres”.

“La pregunta que me planteo es por qué genera tanta indignación el pedido de que, en un paro de mujeres, los varones se queden en casa”, arranca la socióloga Delfina Schenone Sienra, en diálogo con Infobae. “Pensemos que los datos oficiales muestran que el 76% del trabajo doméstico (limpiar, cocinar, lavar, hacer las compras, cuidar a los chicos) lo hacen las mujeres. Yo creo que en una marcha en la que se va a reclamar por esta desigualdad, que un varón se quede en casa cuidando a sus hijos para que su mujer pueda salir a manifestarse también es un acto político”.

En esa línea se movió el año pasado el actor Ashton Kutcher. Cuando la actriz Natalie Portman contó públicamente que había cobrado tres veces menos que él por una película que ambos habían protagonizado, el actor, en vez de sentirse atacado, escribió en Twitter: “Me siento muy orgulloso de Natalie y de todas las mujeres que se hacen oír para terminar con la desigualdad salarial”.

La economista Mercedes D’Alessandro, autora del libro Economía feminista. Cómo construir una sociedad igualitaria sin perder el glamour, también cree que si la consigna es #MujeresEnHuelga los hombres deberían ocuparse del llamado “trabajo doméstico no remunerado”: “Sería muy interesante para empezar a romper los estereotipos. Todavía hoy llama la atención cuando hay ‘papis’ en las reuniones del colegio y los grupos de whatsapp siguen siendo de ‘mamis’. No es una movilización antihombres, es un llamado a que esos hombres, en vez de reaccionar mal y digan ‘ah, pero yo sí lavo’, salgan de la burbuja y observen: ¿cuántos empleados domésticos conocen? ¿Saben que las estadísticas muestran que las mujeres invierten tres horas más por día que los hombres en las tareas domésticas?”.

Hay quienes creen, en cambio, que los hombres tienen que parar y marchar: “Para que una lucha sea contundente y genere un cambio, los hombres tienen que participar. Imagínense si en la Guerra de Vietnam los vietnamitas hubiesen dicho ‘como estamos enfrentando al Ejército norteamericano no queremos que el pueblo norteamericano se movilice para apoyarnos. Nadie que esté enfrentando a un enemigo poderoso y sea sensato va a desestimar la posibilidad de hacer alianzas”, dice la psicóloga Andrea d’Atri, fundadora de la agrupación Pan y Rosas. Y cuenta que los trabajadores varones de la multinacional Pepsico votaron y decidieron que el miércoles van a parar.

La periodista Ingrid Beck, integrante de #NiUnaMenos, tiene su postura: “Por un lado estoy de acuerdo con que si las mujeres paramos los varones tienen que hacerse cargo de las tareas de cuidado, pero también creo que no podemos conseguir la igualdad de oportunidades sin ellos. Si queremos hacer un cambio cultural necesitamos claramente de los varones feministas, es decir, varones que peleen por la igualdad de oportunidades. Y también necesitamos ejercer la docencia con otros varones. Por lo menos yo quiero que mis hijos, que mi marido, que mis colegas y mis amigos estén conmigo en esta pelea”.

El miércoles entonces, cada uno deberá elegir qué lugar quiere ocupar: “En nuestra agrupación hay varones que van a marchar, otros que decidieron armar una guardería para que las mujeres puedan salir y otros que eligieron hacer talleres de reflexión”, dice Victoria Freire, socióloga y referente de la agrupación Mala Junta. ¿Reflexionar sobre qué? “Por ejemplo, cuando una mujer tiene un bebé tiene tres meses de licencia mientras que los varones tienen dos días. Eso significa que les dan más días por mudanza o por casamiento que por paternidad. ¿Por qué? Porque para las leyes, aún hoy, el sobreentendido es que la madre se ocupa del bebé y el hombre, en esos dos días, sólo le da una mano”.

Hasta ahora hay mujeres de 48 países tremendamente diversos (desde Venezuela hasta Alemania, desde Honduras hasta Pakistán, desde Suecia hasta Camboya) que ya anunciaron que se sumarán al paro. El hecho de que, trabajando en el mismo puesto, los hombres ganen más que las mujeres, los femicidios -cometidos casi siempre por una pareja o por un ex-, y las mujeres que mueren por abortar a escondidas, se ve, es un hilo grueso que lo cose todo.

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